El miedo venció a las tormentas del desierto

5 01 2008

Tormentas inhumanas, toneladas de arena, muertes, victorias y derrotas. Desde que en 1979 se iniciase la andadura más famosa por el desierto en el mundo del deporte, el Rally Dakar (que ha contado con varias salidas pero siempre la misma llegada), nada había podido frenar a ese grupo de valientes que se adentraban en África para conseguir terminar una de las pruebas más duras que se conoce. Dos semanas en el exilio, rodeado de otro mundo, una sensación inexplicable que este año, nadie podrá sentir.

Un día antes de su inicio llegó el comunicado que nadie quería escuchar. Las casi 6.000 personas que componían este año la caravana del Rally Dakar, una caravana llena de deportistas, mecánicos y ayuda humanitaria, vió como tras un año de trabajo, tras como tantos años anteriores tener que pasar los primeros días del año lejos de su hogar con el objetivo de atravesar el desierto del Sahara, tenían que dar marcha atrás.Rally Dakar

Y es que el miedo y las amenazas de Al Qaeda han sido un obstáculo insalbable. Las advertencias del gobierno francés de no atravesar Mauritania (donde transcurrían 8 etapas de este Dakar, lás más duras; y donde hace poco fueron asesinados cuatro turistas franceses), llevaron a la organización del Dakar, sola tras la pérdida del respaldo galo, a tener que comunicar que en esa situación era imposible dar rienda suelta al rally. Según ellos, el riesgo que se corría al cruzar Mauritania era real.

El riesgo era lo que movía a tantas personas a afiliarse a esta aventura, y el riesgo de las amenazas terroristas ha sido su muerte. Ahora no queda más que hacer cuentas de los millones perdidos, lamentarse del tiempo y el trabajo malgastado y sufrir por ver como este año, nadie podrá saber nada de esta historia que transcurría día y noche entre las dunas de un mundo para muchos desconocido.

Pero esta decisión corre el riesgo de no ser una excepción. Además de una durísima prueba deportiva, el rally era un gran negocio en y para África, donde se movían millones de dólares y donde desembarcaban miles de voluntarios que llevaban algo distinto a países del tercer mundo durante los días que duraba la prueba. Nuakchot, la capital de Mauritania, será la primera en echar de menos la llegada de la caravana, mientras, los aficionados no podrán ver este año imágenes del Lago Rosa senegalés, donde siempre ha acabado la prueba; y los deportistas que llevaban todo el año preparando este momento, verán como pierden una nueva oportunidad, sin excepciones para nadie esta vez.

Ahora, ASO, la empresa encargada de llevar a cabo esta prueba (de la que obtenía la mayor parte de sus beneficios junto con el Tour de Francia), tiene que decidir si seguir proponiendo que esta odisea se siga celebrando por África, o llevar la prueba a otros lugares que puedan proporcionar las mismas dosis de aventura. Europa del Este, Asia o América del Sur suenan en el horizonte, pero allí nada volverá a ser lo mismo, en esa opinión coinciden todos.

El espíritu del Dakar, ayer, 4 de Enero del 2008, ha muerto.


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